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'Me interesa más la psicología que las persecuciones y las pistolas'

En Islandia, los nombres propios muestran más de lo que esconden.

antoniomorenoEstán repletos de significados. Arnaldur no es otro que 'Águila Anciana'; y Erlendur no es más que 'el Extranjero'. El motivo por el que sus padres le bautizaron no ya como 'Águila' sino como 'Anciana' es algo que se escapa de la compresión de Arnaldur, Indridason para más señas. Pero sí que puede dar razones de por qué su personaje, su detective, el protagonista de una larga saga de diez novelas de las que ya se han publicado tres en España -Las marismas, La mujer de verde y La voz (RBA)-, fue concebido como 'el Extranjero'.

«Islandia vivió muchos cambios sociales después de la Segunda Guerra Mundial. Mucha gente tuvo que emigrar del campo a la ciudad y no todo el mundo supo aceptar al cambio. Algunos dejaron su identidad atrás y no pertenecen al viejo tiempo, pero tampoco han sabido adaptarse al nuevo. Son fantasmas entre dos mundos». Y 'el Extranjero' es uno, un policía que sabe resolver todos los enigmas que le envía su profesión, pero que es incapaz de solventar los que se esconden en su pasado.

Indridason, de figura tan rotunda como su voz, el pionero en esto de escribir negra en Islandia, una de las figuras que esta semana se ha reunido en Barcelona para participar en la BCNegra, construye sus relatos con la precisión y el sincretismo que, dice, requiere el islandés, «un idioma que está quedándose acorralado por el inglés». «Los islandeses empezamos muy temprano, en el siglo XI, a escribir nuestras sagas, historias de familias, de asesinatos, de conflictos; historias que se nutrían de lo mismo que hoy nutre nuestras novelas. Se escribían sobre la piel de un ternero, un material muy valioso, por lo que los autores tenían que medir muy bien sus palabras para no desperdiciarlo. Y ahí, en esas sagas, quiero encontrar mi estilo: quiero ser conciso, no usar demasiadas palabras». Y también quiere ser realista y verosímil, porque ahí, explica, radica la fuerza de la novela negra que él, como en esas antiguas sagas vikingas de las que habla, acaba centrando, casi siempre, en los conflictos de familia».

«Me llamarán conservador, pero creo que la familia es el motor de la sociedad, el lugar en el que todos nos formamos como personas». Por eso la familia de Erlendur cobra tanta importancia en las tramas: divorciado, abandonó a sus hijos y, cuando se reencontró con ellos, se habían convertido en un alcohólico y una yonqui. Por eso, Indridason convierte en eje de sus novelas a padres e hijos desgraciados. En La voz, el último título en aparecer en España, el protagonista fue un niño prodigio, abandonado por su familia cuando perdió el don, quedó marcado por su pasado. Como también quedó tatuado por un trauma de infancia Erlendur: perdió a su hermano en una tormenta de nieve.

¿Determinista? «Me fascina investigar sobre el tiempo. Construir mis relatos en dos momentos de la vida del personaje, para ver cómo le influyó el pasado y cómo ha sabido evolucionar», explica.

Lo de ser pionero en Islandia en eso de escribir thrillers -empezó su saga en 1997-, pese a que lo negro mande tanto en el norte blanco de Europa, le preocupa más bien poco a Indridason. «Cuando la popularidad es grande se acompaña de obligaciones, pero yo intento hacer en cada nuevo libro lo mismo que en el primero», apunta este hombre que no parece sentirse parte de ningún fenómeno: promete que no a leído nada de Henning Mankell ni de Stieg Larsson. Y cuando se le piden las claves del éxito nórdico se limita a enumerar los puntales de su escritura: «Pongo el énfasis en los personajes, en la verosimilitud y el realismo. Me interesa más la psicología que las persecuciones y las pistolas».

Y como en sus novelas también retrata su país, la crisis económica que ha azotado especialmente a Islandia se ha colado recientemente en una de sus novelas, en la última que se ha publicado allí, donde recrea los años previos a la crisis, «los de la burbuja inmobiliaria y la avaricia». «Lo que nos ha ocurrido a los islandeses es tan enorme que tardaremos mucho en digerirlo y poder explicarlo». Cuando llegue el momento, ahí estará Arnaldur Indridason, el 'Águila Anciana'.

Fuente: El Mundo

 

 

skandinsky25

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