| Diálogos con el espejo: Las más de las veces |
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Caminar al borde del abismo Desmayar en aquellas cenizas En las que no murió un nombre Resurgir al viento, silbando… Quizá sea esa, la odisea que nos promete la cotidianeidad. Es, en una noche fría, lejana, que nos miramos en un espejo. Intentando encontrar ahí, una respuesta tranquilizadora, para el signo de interrogación en el que navega nuestra locura. A veces –y las más de las veces- el espejo miente, nos justifica; nos justificamos. Otras veces, dice la verdad invitándonos a un insomnio, que pareciera ser perpetuo. Entonces, uno aprieta el botón de sufrir y deja caer una lágrima. Que no nos convence del todo, pero lo cierto es que cae. Luego sale el sol, y con la mirada altiva recibimos el mañana. Casi seguros de que existe o existirá.
Autor: Ivanna Costa Letocar. |


