| Diálogos con el Espejo: pensar, no llorar y decidir… |
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La soledad golpeó a su puerta aquella noche, esa lejanía cercana le quemaba la piel. No se quejó…, nunca se quejaba, pero las llagas le comían el alma poco a poco (y con aviso…). No imagino, no lloró, sólo pensó y decidió: “Hoy voy a trasnochar en tu silencio y mañana, cuando despierte y sospeche escuchar tu voz, voy a desaparecer. Sin que te des cuenta de que estuve allí… Sólo sentirás a tu lado un calor que irá más allá de tu cuerpo, disfrutarás y sabrás en ese pasajero instante que ese calor tiene un nombre, que ya nuca escucharás más que en tus recuerdos. Yo te seguiré escuchando, aunque sean solo suspiros y te prometo que voy a sonreír por ti…”. Al amanecer aquella persona, solitaria, felisérgica… sonreía, contando los segundos desesperadamente, deseando que cayera la noche para así poder pensar, no llorar y decidir… Autor: Ivanna Costa Letocar. |


